jueves, 8 de mayo de 2014

"Extrañamente, estos días te extraño; no me eres necesario, pero me falta ser contigo.
Quiero que vengas —como yo fui, sin prisas, sin armas— y te sientes tras de mí, que endulces mi café, aunque yo lo tome negro y amargo, y me beses después de cada sorbo, que juegues con mis pulgares y los aprietes hasta que te pida que pares, que me desnudes lentamente y te olvides de rencores. Quiero que vengas y me llenes en el suelo, el sofá, la silla, la mesa o la cama, que vacíes tu cuerpo y después te vayas si te da la gana".


   Malaci, Una Puta (Una Buena Puta Jamás Se Minimiza)

Víctor Hugo Chávez - Aorta

Aorta

“Con el tiempo descubrí que podía examinarme las arterias del corazón a través de sus ojos claros. No hacía falta cardiólogo. No hacía falta ejercicio o dieta sana —ridículamente baja en carbohidratos o en sabor—. Un pequeño vistazo a esos ojos de gato podía deshacer el dolor de pecho y la falta de aire, el dolor en el brazo derecho y la sensación que se me iba la vida. No porque ella me la devolviera; más bien lo contrario. Sin duda era todo lo contrario. Había un partecita de mí que echaba de menos la otra que tenía ella. La otra que se robó. Es por eso que cuando fijaba mis ojos inexpresivos en unos llenos de júbilo, amor y pestañas rizadas como los suyos, mi vida se tornaba de nuevo una gran masa, perfecta y saturada de color. ¿Por qué tuvo que robarme el aliento si yo se lo hubiera dado más que gustoso? Y es que, eso de estar separados tenía un punto de quiebre en mi sistema nervioso. Si la situación o el tiempo no nos reunía mi corazón lo resentía y se debilitaba, como en medio de un capricho. Era como estirar plastilina o tensar un hilo de seda. ¿Por qué lo más natural y torpe del mundo se vuelve también lo más extrañable cuando se pone una pequeña distancia de por medio? Hasta jugar como niños arrojándose servilletas de papel con ella se volvió más relevante que las últimas vacaciones en alguna playa paradisiaca, o que aquel campeonato de fútbol entre escuelas cuando tenía 12 años. Todo porque mis ojos no encontraban los suyos. Todo porque esas partecitas siameses y dolorosamente separadas de mi corazón se echan de menos y se comunican por las noches, pagando yo los platos rotos. Todo porque, tristemente hay más historias de amor encerradas en esta distancia de las que le alcanzaría la vida para protagonizar al resto del mundo”.


Víctor Hugo Chávez

miércoles, 7 de mayo de 2014

Alberto Maldova - No me gusta tu silencio

No me gusta tu silencio

Mientras deambulaba por Tumblr leí una frase que decía: me gusta tu silencio. Inmediatamente recordé el poema XV de Neruda —que sigo sin entender por qué razón me gusta tanto— y sobre mí cayó una sensación de desagrado total.
No me gusta tu silencio, no me gusta que calles cuando aún hay mucho que decir. No me gusta tu silencio a menos que sea para besarme. No me gusta que calles y que estés como distante pues me gusta tu existencia y más cuando estas junto a mí. No me gusta tu ausencia y nunca podrá gustarme.


Alberto Maldova

Víctor Hugo Chávez - Efecto mariposa

Efecto mariposa
“¿Y si fingiéramos desconocernos? ¿Y si fingiéramos que todas esas miradas que nos damos de soslayo bajo la indiscreción de esta luz naranja son simplemente parte de una rutina improvisada, de esas que uno jamás hubiera imaginado ni en el más utópico de los escenarios? Creo que, al momento que dejaras de pensar en mí como la persona que creías conocer tan bien como la palma de tu mano, o como esa canción que circunda tu cabeza una y otra vez al punto de ser tan recurrente como molesta, todo retomaría esa magia que tú creías extinta. Quizá habría una serie de mariposas que girarían en torno a nuestros hombros bailando, esbozando pequeñas sonrisitas, felices de mirarnos juntos de nuevo. Quizá se nos antojarían entonando alguna melodía tan bella como inaudible para los oídos físicos, pero no los del alma, mostrándonos que el ciclo combinado de nuestro parpadeo puede devolverle tanto a este mundo, devolverle tanto de eso que había perdido y que no se creía capaz de recobrar nunca más, tanto de eso que añoraba, tanto que...
— Hola, me llamo Víctor Hugo, mucho gusto... De nuevo”


             — Víctor Hugo Chávez

[Opinión] El daño de las citas literarias

EL DAÑO DE LAS CITAS LITERARIAS
“No leemos a otros, nos leemos en ellos”
-       José Emilio Pacheco
Cada día podemos leer más y más citas literarias en la web ya sea porque buscamos en una página especializada en ello o porque sencillamente algunos de nuestros contactos en las redes sociales publica citas de algún escritor, poema o libro.
Hacía un tiempo leí un artículo sobre cómo afectaba el uso de Twitter a las personas creativas. Es decir, para expresar algo en 140 caracteres se veía afectada nuestra capacidad de crear un poema o redactar varias páginas de algún relato. Sucede algo similar con las citas literarias; los lectores de citas creen que una cita encierra toda la esencia de un escrito, de algún libro o de algún escritor pero esto no es del todo cierto. Aunque las citas literarias tienen un gran contenido, no es capaz de encerrar la esencia una obra literaria y todo lo que ello represente, como tampoco una cita no tiene que ser ley por mucho que nos resulte cierta. Es bueno poseer citas como referencias literarias o como material de apoyo que sustente nuestro punto de vista en algún tema y esto no quiere decir que tenemos que leer una gran cantidad de citas, al contrario, el uso desmesurado de estas, nos vuelven perezosos para la  lectura.
¿Cuál es la importancia real de las citas literarias? Es importante tener un extenso “acervo” de citas literarias siempre y cuando sea adquirido por nosotros mismos a través de la lectura y no de una página dónde se publiquen infinidad de citas. De esta manera No sólo se amplía nuestra cultura sino que somos capaces de hacer referencia de un libro con una cita de manera asertiva y sin temor a equivocarnos de libro, autor y tema.
El daño que provoca la adquisición de citas literarias de forma “fácil” en verdad que es muy grande pues no nos motiva, no nos ejercita nuestra curiosidad ni nuestra habilidad mental. Nos infunde un gusto por la lectura corta, sin usar gran parte de nuestro cerebro. Debemos tomar en cuenta que el uso excesivo de citas conlleva una gran responsabilidad y un gran daño, depende de nosotros si el uso y adquisición de citas literarias la hacemos de manera adecuada o de manera fácil.
Leamos más y motivemos nuestra creatividad.


Alberto Maldova

domingo, 4 de mayo de 2014

Víctor Hugo Chávez - Maldición

"Creo que ella tenía una maldición: la de las mujeres bonitas. Sufría del asedio de los mil y un corazones que capturaba cada día. Con miradas de ojos claros, o con la sonrisa de su boca rosa los raptaba, los secuestraba, los dejaba sin oportunidad de pagar un rescate para recuperarlos. Y ellos —al igual que yo— sufrían, les quitaba una sonrisa sin necesidad de esbozar la propia. ¿Qué tienen esas mujeres que pareciera que los árboles les hacen reverencia cuando ellas les pasan por enfrente? Antes pensaba que era un gigantesco infortunio, una gran desventaja y hasta un insulto para los pobres mortales, sin otra defensa contra sus encantos que las palabras. Pensaba que estábamos destinados a escribir sobre ellas y jamás poseerlas ¡qué injusto suena soñar sobre poseer la luna! Pero con el tiempo he creído que, más que un don o un regalo, es una maldición. Una que las obliga a recolectar las almas que sacan por medio de suspiros a torpes hombres enamoradizos, —esos que, por la noche confunden el rostro de la luna con el de su amada— y guardarlas en una bolsita que ellas mismas han tejido con sus virtudes, con su encanto, con ciertos ojos color miel, o con un cabello que acaricia el alma de un sólo vistazo. Son esas virtudes y esa belleza de las que hablo, por los cuales no puedo culparla. Después de todo, ¿quién ha recriminado alguna vez a las estrellas brillar cada noche, e inspirar al poeta o al artista? No podría reprocharle ser tan bella, o que forme un vendaval de versos que nunca pueda acabar de contarle. No tendría la osadía de recriminarle que pueda volver tecnicolor la vida cuando esta luce tan fría y en blanco y negro. Y es que creo que eso, precisamente es lo peor de todo, que ella sea la inocente en éste juego. Que la vida no le pase factura por los corazones rotos que deja en cada centímetro donde camina. Que la vida la haya puesto —a la vez— a unos centímetros y a toda una vida de distancia de mí."

                    — Víctor Hugo Chávez

[Guadalajara, Jalisco. México]

lunes, 28 de abril de 2014

Eliseo Flores - Un soñador

UN SOÑADOR
...Subí al autobús que como siempre llegaba tarde.
Hoy no venía tan lleno y pensé: Tal vez haya algún asiento vacío, miré hacia los asientos traseros y entonces la vi; sus ojos color miel atraparon mi mirada y creo que a ella no le desagrado, porque sus labios rosas eran una hermosa sonrisa.
Me puse nervioso y no sabía qué hacer ahí parado frente a ella. Vi el asiento vacío a su lado y sin decir nada me senté junto a ella y cerré los ojos.
Después de un rato ya estábamos besándonos, haciendo planes, pensando en tener una hija, porque ella quería una niña y yo quería que tuviera sus ojos, que se llamara como ella. Más besos y una frase a lo lejos que no escuchaba bien:
¡Con permiso! ¡Con permiso! —Me dijo— Abrí los ojos y me paré de prisa.
Antes de volverme a sentar para acomodar mis pensamientos, volví la cabeza para verla una vez más, ella sonrió y dijo: ¡Hasta luego dormilón!, y bajó del autobús.
Volví a mi asiento a intentar dormir otra vez, quizá continuara mi sueño.
Y pensándolo bien, tal vez mañana la vuelva a ver, ya sea en el autobús o en mis sueños.
Eso es lo bueno de ser un soñador.
               — Eliseo Flores